jueves, 31 de enero de 2013

Abrazado a ti

Esta noche he dormido abrazado a ti.
El silencio de la noche se llenó con tu recuerdo y el olor de tu cuerpo penetró hasta mi alma.
De nuevo tus caricias se fundieron con mis caricias, tu boca con mi boca, tu piel con mi piel.
Y aunque no estabas conmigo.....

ESTA NOCHE HE DORMIDO ABRAZADO A TI

jueves, 24 de enero de 2013

Pero, y si...



- ¡Que no puede ser! - me grita el rayo en el fragor de la tormenta.
- Pero , y si... - le digo desde mi esperanza.


- ¡Que no puede ser! - me interrumpe el trueno con su eco monótono.
- Pero, y si.... - repito desde mi esperanza.



- ¡Que no puede ser! - me escupe el mar embravecido.
- Pero, y si...


- ¡Que no puede ser! - asegura el viento que lo agita.
- Pero, y si...


- Puede ser, no abandones nunca - me susurra muy bajito, casi imperceptible, el bosque.




Claro, es que los árboles del bosque se visten con el color de la espernza.
TQM

lunes, 7 de enero de 2013

La más mínima sombra


Qué frío hace, o qué frío tengo.
Poco a poco voy notando cómo el calor se va alejando, o es mi sensación.
Al principio el Sol estaba ahí siempre, yo no tenía que mirarlo para sentir su cálido abrazo.
Ahora sé que también está, pero tengo que ser yo el primero que ponga mis ojos en él para sentirlo. Y la mayoría de las veces hay nubes que me impiden verlo. Apenas unos tímidos rayos. Y se me hiela el alma pensar que un día desaparezca.

Tal vez todo sean sensaciones mías. Siempre me ocurre igual. Me echo a temblar de frío sólo con la más mínima sombra.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Contradictions

No sueño con quien duermo, ni duermo con quien sueño.
Quien come conmigo no me alimenta porque mi alimento está lejos de mí.
Estoy junto a quien está a años luz, en cambio me siento cerca de quien la distancia me separa.
Y en medio de tanta contradicción subsisto con el alma en vilo, pendiente de de una sencilla señal que me haga saber que sigues ahí.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Diálogo inquietante

- ¿Y ahora, qué va a pasar?
- Te seguiré queriendo.
- ¿Y si tardamos en volver a vernos?
- Te esperaré siempre.
- ¿Y si no volvemos a vernos?
- Eso no voy a dejar que ocurra, corazón mío.
- Ya, pero tú ahora vas a seguir otro camino y eso te alejará de mí.
- Siempre te llevaré en mi corazón, mi vida.
- Amor mío, tengo miedo de perderte.
- Ssssssssssssssssss, calla, ni lo pienses.
- Ya siento tu ausencia, has calado muy dentro de mí, ¿qué me has dado?, me has embrujado ...
- Te quiero.
- Te quiero.

domingo, 21 de octubre de 2012

¡Cómo duele!

Y lloré...
Lloré de rabia, lloré de envidia, lloré de celos.
Abrí suavmente los ojos en la penumbra de la madrugada... las dos... y lloré, lloré de imaginarte en otros brazos.

El sopor me venció, pero la madrugada se encargó de despertarme... las tres... y lloré... lloré de impotencia.

Poco a poco me fui quedando relajado hasta caer en unas profundidades inquietantes... tan inquietantes que abrí los ojos... las cinco y media.... y lloré, lloré con resiganción.

Las siete, casi dormido.... las siete y media. Sonó el despertador. Estaba rendido. Tan rendido que ya no me quedaban fuerzas para llorar.......

¡¡¡¡ Diosssssssssssssss !!!!.... ¡¡¡ Cómo duele querete !!

Pero ya pasó todo, sólo fue una nube de tormenta, ahora de nuevo luce un sol radiante.

miércoles, 17 de octubre de 2012

El viento y el bosque

Movíase el viento con incesante turbulencia buscando un lugar apacible en donde reposar.
Probó uno y mil lugares. Cada sitio le parecía mejor que el anterior, mas en ninguno encontraba el sosiego que andaba buscando.

“Voy más lejos- se decía- seguro que podré descansar pronto”. Y así día tras día, año tras año, con una sensación de inquietante agitación.
“Viento –le dijo un día el agua- cesa en tu empeño de buscar tranquilidad. Tú eres inquieto por naturaleza y nada podrás hacer par cambiarlo”.

El viento se quedó triste, muy triste, casi a punto de abandonar. En esto, divisó a lo lejos un bosquecillo y se dirigió hacia él. Al llegar se internó tímidamente en él, como sin querer, para no asustarlo y poco a poco el viento fue perdiendo intensidad hasta convertirse en un suave murmullo al pasar entre las hojas de los árboles. Y allí se quedó para siempre.

Cuentan que aún se puede oír cómo el viento le susurra al bosque:

Gracias por dejar que se cumpla mi sueño.
Gracias por estar ahí para encontrarte.
Gracias por permitir que forme parte de tu vida.
Gracias por emocionarte con mis palabras.
Gracias por dejarte querer.
Gracias por quererme.
Gracias… gracias…. muchas gracias….. TQM