martes, 19 de mayo de 2026

Atrapados

Tú estás en tu mundo, inmerso en tus quehaceres y afanado con los vaivenes que la vida te tiene reservados. Y de vez en cuando, te asomas, sales y me ves.

Yo estoy en mi monótono letargo, inmerso en mis pasatiempos y afanado con obligaciones que yo mismo me impongo para no ver la realidad que tengo delante y que no es la que yo habría querido. Y de vez en cuando, me asomo, salgo y te veo.

Y entonces nuestras vidas se cruzan y, con la brevedad del instante, salta la chispa que incendia todo lo que alcanza y tú y yo brillamos por encima del mundo.

Y de nuevo tú a tu mundo y tus quehaceres y yo a mi letargo y mi monotonía. ¿Por cuánto tiempo esta vez?
Estamos atrapados y no podemos cambiarlo.

¡Puñetero destino, que me la juegas en cuanto me doy la vuelta!

sábado, 16 de mayo de 2026

No hay palabras

Primero fue el calor de las tierras volcánicas, después la magia y los colores portuenses.


En esta ocasión, y por tercera vez, me has llegado hondo en el encantador paisaje pirenaico, pero me has sabido a poco.



Cada minuto contigo ha sido un soplo de fresca brisa en medio de un ardiente desierto.
Cada mirada tuya, una gota de agua calmando mi sed.
Cada roce, una inyección de adrenalina.
...
Y cada abrazo… no hay palabras que describan la dicha de sentirte tan cerca.

viernes, 23 de mayo de 2025

Cierro los ojos

La luz se coló por la ventana y me despertó y ahí estabas tú plácidamente dormido junto a mí.
Te estuve contemplando durante largo rato y por eso ahora cierro los ojos y aparece tu sereno rostro, posado en la almohada, frente al mío.
Cierro los ojos y tu robusto brazo me envuelve.
Cierro los ojos y tus carnosos labios rozan los míos.
Cierro los ojos y siento cada centímetro de tu piel pegada a la mía, desde la nuca hasta el talón, fundidos en un ardiente abrazo.
Cierro los ojos y tu calor me traspasa el alma.
Cierro los ojos...

Cierro los ojos... y te sueño.


miércoles, 14 de mayo de 2025

Soñé despierto

Es inútil luchar contra corriente cuando una vorágine de sentimientos me rodea, me envuelve, se pega a mi piel y me acaba penetrando.
Así que decidí dejarme caer en un sensual sueño, lleno de colores, formas, sexo, sensaciones..., en el que Morfeo no me dejaba dormir para que fuera consciente de la felicidad que estaba viviendo.

Cada momento ha sido mejor que el anterior, por el simple hecho de desearlo durante mucho tiempo. Un viaje, un paseo, un café, una mirada, una conversación, un beso, unas risas, otro paseo, un río, un abrazo, una torre, un barco y sobre todo una compañía.

Pero indudablemente me quedo con el abrazo final que me traspasó el alma.
...
¿Tal vez hubo una lágrima?

lunes, 27 de enero de 2025

Tempus fugit

Cuatro años con el folio en blanco esperando que la inspiración me dictara unas plabras.
Cuatro años en un deambular constante en busca de nuevas vivencias.
Cuatro años en los que la pluma se negaba a plasmar lo que he sentido porque, aunque podía parecer profundo, se esfumaba al poco tiempo. El deseo ha pesado más que el corazón, o quizás sea que no he permitido que el corazón intervenga, para mí fue suficente con dos veces, no quiero una tercera. Pero..

¿quién manda en el corazón?

Y lo más terrible de todo... ¿quién manda en el tiempo?
La naturaleza sigue implacabele su destino y el espíritu se rebela una y mil veces para detener el paso del tiempo, mientras, en esa incesante lucha, voy perdiendo fuerzas, al tiempo que una especie de serenidad (¿conformismo?) se va apoderando de mí.

No obstante, hay alguien que siempre llama a mi puerta y me hace sentir de nuevo que estoy vivo, que aún no se acaba, que ahora es de otra manera, pero que merece la pena seguir, que me dice que se siente muy a gusto conmigo. Y yo estoy deseando escucharlo, pero mi cabeza no deja que mi corazón palpite fuera de lo políticamente correcto
...
...
Tal vez me falta asumir completamente que los años no pasan en balde y entonces el equilibrio será perfecto.

domingo, 29 de noviembre de 2020

Presentimiento

El fuego del volcán permaneció dentro de mí. Lo presentí, pero no quise admitirlo.
Aquellas rocas negras me tiznaron el alma y de nuevo comencé a sentir una vibrante melodía que ya creí olvidada. Lo presentí, pero no quise admitirlo.
Desde entonces, cada mensaje, cada saludo, cada palabra, cada visita, se iluminaron haciéndome temblar de ilusión y al final apareció el cariño, ¿cariño?, ¿tal vez algo más?, no sé, pero me siento a gusto y el caso es que lo presentí, pero no quise admitirlo.

Hoy sólo fueron un par de horas, pero lo justo para alegrarme el día. Te has quedado ya dentro de mí como el fuego de aquellas tierras ardientes que recorrimos juntos. Yo ya lo había presentido, pero aún me cuesta trabajo admitirlo.
Es una sensación que me gusta y no quiero perderla.