viernes, 8 de abril de 2016

Caprichos del destino

Bien sabe Dios que esta vez él no había hecho nada para que se abriera la puerta. Ni siquiera había llamado tímidamente como en otras ocasiones.
Últimamente se limitaba a pasear plácidamente una y otra vez por delante, dando rienda suelta a su imaginación, porque él sabía perfectamente que era lo único que le quedaba, fantasear, ya que la cruel realidad era otra muy diferente.

Aquella misteriosa puerta siempre estaba cerrada, guardando tras de sí ilusiones y esperanzas. Y cuál no sería su sorpresa cuando, en uno de sus paseos, encontró la puerta abierta, incitante, persuasiva, apetecible, invitándole a pasar. Al pronto quedó petrificado sin saber cómo reaccionar. El pulso le latía con fuerza y el corazón parecía salírsele del pecho.
Poco a poco se fue tranquilizando y comenzó a urdir un plan que le permitiera disfrutar de su estancia al otro lado.




Dudaba entre un sinfín de posibilidades y cuando lo tenía todo preparado y la decisión estaba tomada en firme, oh crueldad del destino, una ráfaga de viento dio al traste, de un portazo, con todas sus ilusiones.


Se le cayó el alma a los pies.
Demasiados sinsabores, demasiados contratiempos, demasiadas esperanzas truncadas. Desde ese momento pensó que no volvería a intentar pasar. El destino se lo tenía definitivamente prohibido.

lunes, 15 de febrero de 2016

Hasta luego, gitano

Tarde de lectura y buena música. De vez en cuando te asomas a mis pensamientos y esbozo una leve sonrisa.
Ahora, al caer la noche, te siento cerca y aguardo a que la espera no se haga demasiado larga.

La luna me irá mostrando cada una de sus caras mientras yo la contemplo con esa extraña mezcla de incertidumbre y certeza de que puede haber una próxima vez.

El sonido del teléfono bruscamente me sobresalta y me saca de este pesante sopor y me pregunto una vez más…

¿Cuánto tiempo pasará ahora?

jueves, 28 de enero de 2016

Ha vuelto el calor

Agazapado en el fondo del alma
como escondido del tiempo y del mundo,
amedrentado y perdida la calma,
estaba el amor.

Mas esperaba que un día el destino
le regalase una nueva esperanza
para seguir su anhelado camino
y latir con pasión.

.........

Aquel abrazo cuajado de besos,
aquella boca besando con mimo,
aquellos cuerpos en pleno deseo.
Ha vuelto el calor.

viernes, 22 de enero de 2016

Sin destino


No sé a dónde voy, no sé hasta dónde puedo llegar, ni siquiera sé qué hago caminando hacia ninguna parte.
Pero no dejo de caminar esperando encontrar, tal vez inconscientemente, un destino imposible de alcanzar.
En más de una ocasión he cerrado puertas y ventanas, pero siempre queda un resquicio por donde penetra la luz, aunque no sea la luz que yo espero. Al final vuelvo a abrir con la confianza de que penetre ese ansiado rayo y cuando está a punto producirse el milagro, una vez más el destino me juega una mala pasada y todo se tuerce.


No sé si estoy cabreado o aburrido, harto o deprimido, enfadado o tristón, desanimado o insoportable, receloso o pasota.
Estoy más raro que un perro verde.

Aunque tampoco sé cuánto más puedo aguantar así. Poco a poco empiezo a cansarme. La esperanza se escapa por momentos y la ilusión se torna en apática rutina.... ¡Maldito amor que los trastocas todo...!

Presiento que algún día voy a dar el cerrojazo definitivo.

martes, 10 de noviembre de 2015

Ahora no sabe qué hacer



Cada vez que desde niño jugaba hasta donde le dejaban, la había llamado la atención aquel edificio lejano y misterioso, rodeado de una espesa vegetación y cercado por una valla que a él le parecía infranqueable.
Se había habituado a verlo desde lejos y, según fue creciendo, se iba sintiendo cada vez más atraído por la llamada irresistible de lo que parecía ser su destino. Así creció y así se amoldó a las circunstancias que se le iban presentando a lo largo de su existencia, pero no podía quitarse de la cabeza la idea de volver a aquel lugar misterioso y así decidió un día acercarse a investigar.
Rodeó la valla con sumo cuidado y de vez en cuando tocaba tembloroso alguna rama que sobresalía del resto.
Llegó a la entrada y al poner suavemente su mano sobre la cancela, quedó perplejo al comprobar que se abría lentamente. Un sinfín de emociones recorrieron su cuerpo de arriba abajo y con paso vacilante, pero dispuesto a no dar marcha atrás, avanzó hacia la casa como absorbido por una fuerza a la que no podía resistirse.
Entró y se dejó guiar de su instinto. Allí dio rienda suelta a las fantasías que había ido acumulando a lo largo de su vida. Allí encontró sensaciones inimaginables en otro tiempo. Allí descubrió su primer y verdadero amor. Allí vivió una existencia que a él le parecía prohibida.
Un día quiso saber algo más de aquel lugar y consultó a quien podía darle alguna respuesta. Le dijeron que el edificio comenzaba a tener problemas aunque aún no eran evidentes. Volvió a consultar y volvieron a contestarle que la situación se estaba agravando.
Una tercera vez, ¡maldita tercera vez!, fue a preguntar y ahora la respuesta fue fulminante: Inevitablemente el edificio tenía que ser derrumbado antes de que se viniera abajo.
Y lo peor de todo es que si derrumbaban el edificio, con él quedaban sepultadas para siempre sus ilusiones, sus esperanzas, sus ganas de vivir y perdería el gran amor de su vida.

A partir de ese momento comenzaría a vagar sin rumbo buscando algo que jamás podría volver a tener.
Ahora no sabe qué hacer.

viernes, 6 de noviembre de 2015

... Aun en la distancia


Cuando decidí coger este tren, sabía perfectamente que no me llevaría a ninguna parte, pero no me importó porque el placer está en el propio viaje.
Cuando decidí coger este tren, soñé que tú, amante desconocido aún, me acompañarías, porque hacer el trayecto contigo me sacaba de la rutina monótona de una existencia gris.
Cuando decidí coger este tren, me convertí en la persona más afortunada por haberte cruzado en mi camino.

Porque en este viaje tú eres mi punto de partida, mi camino eternamente recorrido y mi destino inalcanzable, por eso, cuando decidí coger este tren, sabía perfectamente que ya nunca iba a abandonarlo mientras tú permanecieras a mi lado... aun en la distancia.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Nada entre la realidad y yo


Aquí continúo sobreviviendo a los avatares que me presenta la vida.
Lo que es la percepción de las cosas. A veces la imaginación, o el deseo, te hacen ver lo que tú quieres ver, que no es lo que hay en realidad.
Así he vivido una experiencia que me ha llenado de ilusiones, de vida, de alegrías. Jamás había sentido emociones semejantes.
He estado hipnotizado por una serie de sentimientos que afloraban desde mi interior con todas sus fuerzas, atrapado en un torbellino de sensaciones maravillosas, ilusionado con un camino que yo sabía perfectamente que no me llevaba a ninguna parte, pero que yo creía que confluía con otro camino que venía hacia mí.
He estado como una mariposa revoloteando alrededor de una luz, atraído por su brillo. La luz no se ha apagado, no, ni quiera Dios que se apague, pero ha cambiado de color. Aunque tal vez su color siempre ha sido el mismo, pero yo había interpuesto un cristal que me hacía verlo diferente.
Ahora he de acostumbrarme a este nuevo color y duele... duele... y mucho.
Pero quiero seguir ahí, quiero seguir alrededor de esa nueva luz y he de conseguirlo.
Miraré de frente a la realidad y no pondré nada entre ella y yo.

Sólo me queda esperar el resultado.