Tú estás en tu mundo, inmerso en tus quehaceres y afanado con los vaivenes que la vida te tiene reservados. Y de vez en cuando, te asomas, sales y me ves.
Yo estoy en mi monótono letargo, inmerso en mis pasatiempos y afanado con obligaciones que yo mismo me impongo para no ver la realidad que tengo delante y que no es la que yo había querido. Y de vez en cuando, me asomo, salgo y te veo.
Y entonces nuestras vidas se cruzan y con la brevedad del instante salta la chispa que incendia todo lo que alcanza y tú y yo brillamos por encima del mundo.
Y de nuevo tú a tu mundo y tus quehaceres y yo a mi letargo y mi monotonía. ¿Por cuánto tiempo esta vez?
Estamos atrapados y no podemos cambiarlo.
¡Puñetero destino, que me la juegas en cuanto me doy la vuelta!
Yo estoy en mi monótono letargo, inmerso en mis pasatiempos y afanado con obligaciones que yo mismo me impongo para no ver la realidad que tengo delante y que no es la que yo había querido. Y de vez en cuando, me asomo, salgo y te veo.
Y entonces nuestras vidas se cruzan y con la brevedad del instante salta la chispa que incendia todo lo que alcanza y tú y yo brillamos por encima del mundo.
Y de nuevo tú a tu mundo y tus quehaceres y yo a mi letargo y mi monotonía. ¿Por cuánto tiempo esta vez?
Estamos atrapados y no podemos cambiarlo.
¡Puñetero destino, que me la juegas en cuanto me doy la vuelta!
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